EL LARGO CAMINO ATRAS

Hace siete meses, le dijeron a Brandon Phillips que nunca jugaría futbol de nuevo. El fin de semana pasado, el llevo a su equipo a las semifinales de La Founders Cup en Starfire Sports.

Quizás ninguno de los jugadores quienes jugaron en las semifinales y finales de Chipotle Founders Cup el fin de semana pasado apreció el momento tanto como Brandon Phillips.

Hace ocho meses, Phillips estaba parado cerca de la línea de banda, esperando mientras que los compañeros del equipo Pacific FC discutían quien iba tomar el tiro libre que a su equipo se le acababa de otorgar en el borde del círculo central.

Phillips había anticipando este partido toda la semana – uno de los mejores goleadores de su equipo Sub 18, incluso no fue a trabajar por la oportunidad de jugar contra el equipo Timbers ’94 del tecnico Sunny Dulai, un viejo rival del equipo de Phillips; Pacific Fc.

Como el tiro fue realizado, Phillips corrió hacia el área del arquero y salto hacia el balón en el arco, listo para deslucirlo hacia la portería. Después, todo se volvió oscuro.

En la cima del salto, la cabeza de Phillips se conecto, no con el balón, si no con la rodilla del arquero de los Timbers, literalmente, aplastando su cráneo. Después de perder el conocimiento por un momento, recupero el conocimiento en la cancha – solo lo suficiente para darles la señal a sus compañeros de que estaba bien y después perdió el conocimiento dentro de la ambulancia en camino al hospital.

Las radiografías revelaron la magnitud de los daños: una parte del cráneo de Phillips había sido aplastado casi una pulgada hacia adentro, poniendo presión en su cerebro. Después de la cirugía para reparar la parte rota, el cerebro de Phillips se hincho y le dio una hemorragia, dejándolo sin poder caminar, hablar, sin poder hacer nada, aparte de recostarse en cama y pensar en lo que le esperaba. Semanas antes de su accidenté, había sido aceptado a la Universidad de Hawái y la del Oeste de Washington, su futuro, como un joven de 18 anos lleno de oportunidades para ir a la universidad.

Ahora, como sus compañeros aceptaron sus diplomas, Phillips estaba recostado en una cama del hospital, escuchando como sus terapistas le decían que jamás podría jugar futbol de nuevo. Su médico le advirtió contra su posible daño permanente en el cerebro si otro incidente como este sucediera, no había nada más que hacer que llorar.

“Llore algunas veces,” recuerda Phillips. “Eso fue muy difícil de escuchar, que quizás nunca volvería a jugar, y difícil de aceptar.”

Muy difícil, que Phillips decidió no aceptarlo. A través de cinco meses de terapia intensiva, ambos físicas y mentales con terapistas y consejeros, Phillips aprendió a caminar de nuevo; después lentamente a correr. Tareas mentales volvían de una manera más gradual – matemáticas era una lucha, igual que literatura. Conducir estaba fuera de la cuestión hasta septiembre por lo menos.

Pero a pesar de todo, Phillips solo mantenía solo una meta en mente – regresar a la cancha de futbol. Su neurocirujano, el Dr. Ashkok Moda, le había dicho que evitara cualquier actividad de futbol hasta el 17 de diciembre – exactamente seis meses después de su accidente. Phillips estaba determinado a estar listo.

“Recuerdo haber ido a practicar al fin del mes de julio,” recuerda el. “Todavía no me podía mover muy bien, pero trataba de patear el balón, y casi ni se movía. Era muy vergonzoso. Sin embargo para octubre, ya podía correr un poco durante la práctica – mis técnicos tenían cuidado en mantenerme fuera de contacto y cualquier balón en el aire, pero se sentía muy bien el estar ahí afuera.”

Cuando llego el 17 de diciembre, Phillips compro un casco de rugby, como el usado por Peter Cech de Chelsea, y comenzó a jugar los partidos de indoor. Después, el 13 de enero, en las primeras etapas de la Founders Cup, se puso su camiseta de Pacific FC por primera vez desde su accidente, y entro a la cancha para su primer partido en la Copa Estatal. Estaba emocionado y su madre nerviosa.

“Ella sin duda está preocupada, nerviosa,” recuerda Phillips. “Ella sabía que lo amaba, pero no quería que me volviera a lastimar. Ella dijo que si no hubiera regresado a jugar, ella hubiera estado bien.”

Como resulta, el oponente de Phillips es el que hubiera ver estado nervioso – en el partido del 13 de enero, su primero desde siete meses de rehabilitación intensa, y después que los médicos le habían dicho que nunca jugaría de nuevo, Phillips no solo anoto un gol… anoto en una chilenita.

“Era muy chido,” dice él. “Creo que todos estaban emocionados el tenerme de regreso, le levanto el espíritu a todos.”

En las siguientes semanas, Phillips anoto dos veces más, llevando a su equipo Pacific FC a las semifinales el fin de semana pasado en la Founders Cup en Starfire. El dice que evita cualquier cabezazo dentro de la multitud, y es mas prudente en como lanza su cuerpo hacia el balón – pero por lo demás, no ha contenido nada.

Que ha cambiado Phillips de la perspectiva de su vida – y sus planes para el futuro.

“Estando en el hospital por mucho tiempo, también, me ha dado una nueva perspectiva de las carreras medicas, y me ha mostrado como seria el poder ayudar a otras personas,” dice Phillips, quien señala su interés por convertirse en un asistente médico.

“Casi me morí,” agrega el. “Sin duda me ha cambiado, me hizo tener más respeto por las cosas que tengo, y aprecio mis familiares y amigos.”

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